Aún así, la intensión es lo que cuenta. Hay que fijarse en la "fuerza del alma", para la cual no hay
tele o microscopios (argumento del debilucho)
Marxismo y Esquizofrenia
(O la senda del cobarde)
Un día, decidí que no iba a tirar esa piedra, que no era seguro, y la guarde en mi bolsillo. Para siempre.
Un día, no quise ofender a nadie con mis filosas palabras, y me guardé mis opiniones. Me callé de ahí en más.
Un día me convencí de que la revolución era un “sueño eterno”, pero solo un sueño, y dejé de luchar.
Un día, dije “soy muy grande”, y le dije no a un corazón abierto.
Un día, miré como la mujer a la que amaba se alejaba de mí, y escudado en miles de excusas estúpidas no hice nada porque se quedara conmigo.
Un día creí que no necesitaba afinidad con quien compartía mi cama.
Un día, me conformé con la mujer que tenía al lado, aunque sabía que no tenía nada que ver conmigo.Un día me convencí de que eso que piensan los que están cerca de mí, no esta tan mal, aunque sea todo contrario a lo que creía antes.
Un día renuncié al mas puro y último de mis sueños.
Finalmente un día, no aguanté más y me morí: mi corazón exploto.
O mas bien implotó el agujero que tengo donde una vez hubo un corazón, pero que hace rato esta vacío.